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En este blog queremos compartir las diferentes opciones de tratamiento natural para tratar diferentes enfermedades....
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miércoles, 10 de agosto de 2011

Como intoxicamos nuestro organismo?


Lo que comemos, lo que tocamos, lo que respiramos e incluso (aunque en otro sentido) lo que escuchamos y vemos, intoxican nuestro cuerpo: las comidas en exceso y/o con exceso de grasas o químicos; agua contaminada; líquidos con químicos, colorantes y azúcares procesados; ingerir alcohol; químicos, desinfectantes y detergentes que entran a nuestro torrente sanguíneo a través del tacto; contaminación ambiental que nos hace respirar CO2 y gases sulfurosos; fumar cigarrillos y aspirar sustancias químicas. Todo esto consumimos todos los días pero como forman parte de nuestra rutina diaria no lo notamos y lo consideramos normal.
Sin embargo el efecto nocivo que estas toxinas nos producen son realmente críticos y en ocaciones mortales.
Veamos algunos de los síntomas que pueden indicarte que estas intoxicado: Pesadez, fatiga y baja energía. Flatulencia, acidez y digestión lenta. Exceso de peso y ansiedad por comer. Alergia a ciertos tipos de alimentos. Dolores de cabeza frecuentes. Problemas al dormir. Mal aliento y sensacion de sed. Frecuentes resfriados con abundante secreción flemática. Constipación. Problemas en la piel como erupciones, excemas y resequedad. Enrojecimiento en los ojos y bolsas debajo de ellos. Caída del cabello. Hemorroides, etc.
Las toxinas en nuestro cuerpo afectan directamente órganos vitales como: los pulmones, el hígado, los riñones, el pancreas, el corazón así como tambien inciden sobre la sangre, las vías digestivas y los intestinos.
Si no hacemos nada para limpiar nuestro cuerpo y para evitar el reducir al mínimo el consumo de toxinas, nuestro cuerpo tendrá un desgaste energético tratando de auto-limpiarse y cuando no sea capaz de hacerlo por el exceso de toxinas, se dañarán algunos de las partes del cuerpo mencionadas provocándonos enfermedades que pueden ser desde una sencilla gripe hasta el mortal cáncer.



Fuente: alimentación-sana.com

lunes, 28 de marzo de 2011

El estrés, un mal que se ha vuelto una enfermedad.

Ante un incidente cotidiano, un disgusto en el trabajo o una discusión con nuestro(a) cónyuge, sentimos que el corazón se nos acelera y late con fuerza inusitada. Experimentamos un calentón en la cara y comenzamos a sudar. ¿Quién no ha sentido algo similar en más de una ocasión? Esto no son sino algunas de las manifestaciones de lo que conocemos como estrés. Sin embargo el estrés es mucho más. Presenta una serie de manifestaciones no tan fácilmente reconocibles que, no obstante, pueden tener efectos sumamente dañinos. Por otra parte, no son únicamente las que por lo general consideramos como situaciones problemáticas o negativas las que pueden elevar nuestro nivel de estrés.  También una noticia que nos provoca alegría súbita puede según muchos investigadores ser la causa de una también súbita alza en nuestro nivel de estrés.


En la antigüedad el mecanismo del estrés cumplía el propósito de preparar a los seres humanos para responder a estados de emergencia que le representaban una amenaza física. La forma de responder a este tipo de emergencia era, por lo general, huyendo o peleando, respuestas para las cuales se requiere una gran cantidad de energía y fuerza muscular.  Los cambios hormonales y otras alteraciones fisiológicas que se producen en estados de estrés van dirigidas a lograr esto.


En nuestra moderna sociedad no tenemos que enfrentarnos por lo general a animales salvajes (al menos en el sentido literal del término).  Sin embargo, nos enfrentamos a situaciones de otro tipo tales como problemas en el trabajo, o el matrimonio, con los mismos mecanismos con los que nuestros antepasados se enfrentaban a los animales salvajes.




El estrés puede ser la base para que otras enfermedades surjan, es


importante saber manejarlo, ya que nos solo tiene implicaciones


físicas y psíquicas, sino también en muchas ocasiones dañan el


entorno familiar.

¿Cómo prevenir que el estrés afecte en demasía nuestro equilibrio físico y psíquico?
* Si una persona padece de dolores de cabeza no se trata de que se tome X medicina cada vez que le duele, sino de que averigüe por qué le duele la cabeza. En la medicina tradicional se ataca el síntoma más que la causa. Debemos afrontar nuestras dolencias y enfermedades con un enfoque holístico, donde busquemos las raíces del problema para manejarlo de la mejor forma e incluso eliminarlo.

*  Come sano: ingiere hortalizas, vegetales, pocas grasas animales, usa aceites vegetales (en especial el de oliva), cocina con poca grasa, y come pocos alimentos fritos. Durante el desayuno, almuerzo o cena, trata de comer despacio, de reservar el tiempo suficiente para comer tranquila, sin presiones ni urgencias. Pon música instrumental (si comes en tu casa). Descansa e incluso, si puedes, haz una pequeña siesta después o da un pequeño paseo.

* Duerme en una habitación ventilada. Si has tenido un día muy tenso relájate primero; no te “obligues” a dormir.

*  Aprende alguna técnica de relajación o meditación que puedas practicar diariamente.

*  Pinta tu dormitorio, oficina u otro lugar en que necesites tranquilidad, con colores pasteles como el verde o el celeste, que ayudan a experimentar una sensación de paz.

*  Pregúntate cómo estás confrontando los diversos problemas y dificultades que la vida te presenta.

*  Mientras trabajas (en la casa u oficina) pon música relajante. En el mercado existe una gran variedad de música especial para meditación y relajación.

*  Entrégate a una sola actividad, a una sola cosa a la vez.

*  Dedica algún momento de cada día para ti mismo. Regálate tiempo para practicar algún pasatiempo, alguna actividad creativa como aprender fotografía, hacer deportes que te relajen, manualidades o recibir clases de música, etc.

*  Haz algún tipo de ejercicio aeróbico como caminar o nadar con regularidad. Cualquier ejercicio que practiques debe ser agradable y no implicar un sacrificio.

*  También es importante tomar suplementos vitamínicos que te ayuden a manejar el estrés, en el mercado productos que te ayudan a potenciar el sistema inmunológico, ya que el estrés tiende a bajar la actividad de este y a nivelar los niveles de adrenalina.